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| "Muchos de los pintores clasicos eran llamados pintores de “grisalla”, porque comenzaban pintando con un solo gris. Conseguían así centrarse en la luz y la forma, despreocupándose del color, que aplicaban finalmente en finísimas veladuras. Hice yo el experimento con este cuadro tras haberlo aprendido en un tratado de pintura de Leonardo. Resolví todo el volumen sólo con una tierra tostada y blanco en diferentes tonalidades. Esperé varios dias a que el oleo secase y empecé entonces a superponer veladuras de color sobre el cárabo. Y ahí me quedé, no por pereza, sino por conservar el efecto de camuflaje que casualmente habia conseguido. Muchos cuadros se van al traste por meterles demasiado mano. El único truco está en haberse cargado muchos."
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